Cómo preservar y fomentar la capacidad de resiliencia de los empleados conforme avanza el COVID
May 2021   WHOLE HEALTH

Cómo preservar y fomentar la capacidad de resiliencia de los empleados conforme avanza el COVID

Los empresarios para los que la salud integral de sus empleados es una de sus prioridades disfrutarán de una plantilla resiliente, bien equipada y respaldada para afrontar los retos tanto en casa como en el trabajo.
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Ser resiliente puede ser una tarea complicada, sobre todo ante la incertidumbre constante en la que vivimos, expuestos a un sin fin de restricciones. Aunque los programas de vacunación en toda Europa están empezando a surtir efecto, continuamos inmersos en una compleja crisis sanitaria. Seguimos adaptándonos y lidiando con los cambios tan radicales que han sufrido nuestras vidas, y un año después, todavía no hay una fecha a la vista que marque el final de esta situación. Como resultado, el 81% de los españoles está estresado, siendo la incertidumbre por el futuro la principal causa de estrés1.

La pandemia no sólo ha afectado a nuestra salud física y mental, sino a todos los aspectos de nuestra vida. Nuestra dinámica familiar ha cambiado, el equilibrio entre nuestra vida laboral y personal es inexistente, nos enfrentamos a nuevas tensiones financieras y somos menos activos físicamente que antes. Todas estas circunstancias influyen en nuestros niveles de resiliencia.

Salud mental y resiliencia, una estrecha relación

La resiliencia es la facultad de apoyarnos en nuestra salud mental para adaptarnos a momentos difíciles o desafiantes. Sin ella, somos incapaces de hacer frente al estrés y carecemos de la posibilidad de recuperarnos cuando nos enfrentamos a nuevos desafíos. Por esto, la resiliencia y la salud mental están interconectadas, y la pandemia mundial ha puesto de manifiesto que, ahora más que nunca, es fundamental fomentar esta capacidad de adaptación.

Últimamente hay muchos factores que afectan a nuestra salud mental y a nuestra capacidad de recuperación: el aislamiento, el duelo y la pérdida de ingresos, son solo algunos ejemplos. Estos problemas podrían agravar las condiciones de salud mental existentes o desencadenar la aparición de nuevas patologías. Si, además, los niveles de resiliencia son bajos, el exceso de estrés y la incapacidad para afrontar los continuos cambios pueden provocar emociones y comportamientos negativos y desencadenar en problemáticas como el insomnio, la dependencia de las drogas o del alcohol y, en circunstancias extremas, el suicidio.

Entonces, ¿cómo podemos determinar nuestros niveles de resiliencia? No es algo sencillo, ya que los síntomas varían de una persona a otra. Los comportamientos más comunes a los que hay que prestar atención son la irritabilidad, el enfado, el mal humor, la reacción exagerada al estrés normal, la falta de memoria y las enfermedades persistentes.

A nivel individual, ser capaz de reconocer estas señales ayudará a identificar si se necesita apoyo para desarrollar la resiliencia, a través de acciones que fomenten esta capacidad de adaptación: tomarse tiempo para relajarse, practicar técnicas de atención plena, establecer objetivos personales y mantener la perspectiva.

Cuando se trata de pensar en la salud integral de los empleados, es importante comprender que todos los factores que forman parte de su mundo están interconectados entre sí (el trabajo, el hogar, la salud física y mental, las finanzas, y la vida social y familiar). Un conflicto en cualquiera de estas áreas puede tener un efecto inmediato en las demás. Por esta razón, la dificultad para mantener la resiliencia en la vida personal puede repercutir en la resiliencia en el entorno de trabajo, y viceversa. Bajo esta premisa, es importante entender que la responsabilidad y la adopción de medidas para desarrollar la adaptación no recaen únicamente en el individuo; tanto los empresarios como los cargos directivos en una empresa deben cuidar a sus empleados.

Resiliencia de los empleados: ¿por qué es tan importante?

Los empleados con mayor capacidad de recuperación tienen mucho más que ofrecer: son más comunicativos, están en una mejor posición para afrontar retos, su productividad incrementa y, probablemente, serán menos propensos a sufrir estrés en el trabajo. Como resultado, es probable que su salud holística también sea óptima. Sin embargo, ocurre todo lo contrario en el caso de los empleados cuya resiliencia es baja. La falta confianza y determinación, contribuye al presentismo y, a largo plazo, estos empleados son más susceptibles a enfermar, pudiendo desencadenar en absentismo laboral. Esto no sólo afecta a su salud mental, sino también a su salud integral (Whole Health).

Hay que tener en cuenta que el lugar de trabajo se ha vuelto más complejo. Muchos de nosotros seguimos trabajando desde casa y es probable que continuemos en esta situación, al menos, hasta el verano. Esto, a su vez, significa que los límites entre el hogar y el trabajo siguen siendo cada vez más difusos. La cultura laboral tiene que seguir adaptándose para ser más colaborativa y motivadora. Solo los empresarios que tengan en cuenta la salud holística de sus empleados se beneficiarán de una plantilla resistente, que se sienta apoyada para afrontar los retos del futuro, tanto en casa como en el trabajo.

Cuatro pasos para preservar y fomentar la resiliencia de los empleados

1. Reconocer y comprender las necesidades de la plantilla. Es primordial que los empresarios sepan que los niveles de resiliencia, las causas del estrés y los mecanismos de resistencia pueden variar: lo que causa estrés a una persona puede ser completamente diferente para otra. El desarrollo de la resiliencia en los empleados no se consigue de la noche a la mañana, sino que debe estar alimentado y cultivado en el lugar de trabajo. Por tanto, el primer paso será que los empresarios reconozcan que la vida de los empleados es ahora más compleja que nunca.

2. Promover la salud mental en el entorno laboral. Para tratar abiertamente los problemas de salud mental que sufren los empleados, es interesante habilitar una plataforma que facilite la comunicación entre empleados y los managers. Asimismo, será esencial fomentar un lugar de trabajo seguro, a través de programas de orientación y formación a los empleados que promuevan un diálogo con sus superiores, u ofreciendo formación sobre salud mental a los directivos.

3. Proporcionar algo más que un seguro tradicional y apoyar la salud integral de los empleados. Según nuestro último estudio `Cigna COVID-19 Global Impact´, más de la mitad de los españoles (55%) demanda más apoyo en materia de salud mental, y un porcentaje similar (49%) desea que su empresa le proporcione formación sobre cómo mantener un estilo de vida saludable1. A medida que el bienestar personal y la atención a la salud mental se convierten en una parte cada vez más importante de la vida de las personas, también crece la expectativa de que estos beneficios se trasladen al lugar de trabajo. Como resultado, los programas de salud y bienestar para los empleados se están convirtiendo en una pieza clave para constituir una cultura empresarial más fuerte, que contribuya a atraer y retener el talento.

4. Fomentar conductas saludables y desarrollar una cultura del bienestar Los empresarios deben educar a los empleados en cuestiones de salud mental y resiliencia, concienciando sobre el bienestar mental y proporcionando formación sobre el equilibrio entre la vida laboral y personal. Concretamente, tal y como recoge nuestro estudio `Cigna COVID-19 Global Impact´, las acciones destinadas a tratar la salud mental se traducen en un alto rendimiento. De hecho, un programa de salud bien diseñado permite alcanzar un retorno económico de hasta sesenta veces la inversión inicial2. Además, poner en marcha programas relacionados con la salud mental, que ofrezcan a los empleados formación para la gestión del estrés y acceso a sesiones de asesoramiento con profesionales médicos, contribuirá a fomentar una plantilla feliz, comprometida y solidaria con la empresa.

Invertir estratégicamente en la salud holística (Whole Health) de los empleados permitirá rentabilizar la inversión con menores tasas de absentismo, menores costes sanitarios para la empresa y mayores niveles de productividad. Además, el empleado se beneficiará de mayores niveles de apoyo, estará mejor preparado para gestionar su propia salud mental y su capacidad de recuperación y, en última instancia, mejorará su salud integral.

1Estudio `Cigna COVID-19 Global Impact´

2Estudio ‘Salud y Bienestar en el entorno laboral:¿Qué funciona? - Análisis del retorno de la inversión (ROI) en los programas de salud y bienestar’

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