¿Cómo puede el enfoque Whole Health hacer frente al creciente problema del estrés global y la fatiga de Zoom?
March 2021   WHOLE HEALTH

¿Cómo puede el enfoque Whole Health hacer frente al creciente problema del estrés global y la fatiga de Zoom?

Un 73 % de los profesionales que trabajan admiten que se sienten agotados. Este dato evidencia la necesidad de buscar nuevas soluciones. Al pensar en la salud integral de los empleados, las empresas atajarán el desgaste laboral inmediatamente.
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Llevamos conviviendo con el COVID-19 durante más tiempo del que nadie podría haber imaginado.  Vivimos con restricciones y a la vez gestionamos la difícil conciliación entre nuestra vida personal y laboral, mientras intentamos seguir siendo resilientes.  Sostener esta forma de vida es difícil y, con el tiempo, puede provocar ansiedad, bajo rendimiento en el trabajo, falta de creatividad y, finalmente, agotamiento. Alrededor de un 73% de profesionales que trabajan admiten que se sienten agotados. Este dato evidencia la necesidad de buscar nuevas soluciones.

¿A qué se debe el desgaste laboral?

Videollamadas para trabajar, videollamadas para socializar, videollamadas con el médico de cabecera... Parece que todo lo que hubiéramos hecho antes del COVID-19 se realiza ahora a través de una videollamada.  Las videollamadas nos permiten seguir conectados con nuestros compañeros, familiares y amigos y, sin ellas, nos sentiríamos perdidos. Sin embargo, podemos pasar la mayor parte del día con la mirada fija en la pantalla del ordenador o de nuestro dispositivo móvil, cambiando entre videollamadas y llamadas de audio, contestando a correos electrónicos, a mensajes instantáneos y a SMS. Esto repercute negativamente en toda nuestra salud y es agotador tanto para el cuerpo como para la mente.

En tiempos del COVID-19, esa sensación de agotamiento al final de la jornada laboral se ha denominado ‘fatiga de Zoom’. A veces las videollamadas nos exigen más atención y concentración que las reuniones cara a cara o las llamadas de audio. Muchas veces tenemos que resolver problemas de conexión, retrasos y problemas de sonido, mientras intentamos entender el lenguaje corporal y las expresiones faciales, además de prestar la máxima atención al contenido de la reunión. Todo esto se suma a las exigencias de nuestra carga de trabajo y nuestra vida cotidiana. La consecuencia es que acabamos exhaustos y más cansados de lo normal.

Según el último estudio de Cigna, los niveles de estrés en el mundo son alarmantemente elevados: un 86 % de los encuestados afirmaban sentirse estresado. Este estrés se ve agravado por el hecho de estar "siempre conectado", revisando el correo electrónico y sintiendo la necesidad de estar constantemente disponible fuera del horario de oficina o durante el fin de semana. Esta incapacidad para desconectar por completo es muy perjudicial para nuestra salud mental y física, y puede ser motivo de preocupación tanto para los empresarios como para los empleados. De los encuestados por Cigna, un 73% de las personas en Europa afirma que trabajan en una cultura de "Always On", lo cual es muy alarmante.

Hay que evitar que el estrés laboral se convierta en estrés crónico.

Las mujeres de 20 a 35 años y los mayores de 55 años son los más propensos a sufrir el desgaste laboral. Esto puede deberse a varios factores, por ejemplo, el cuidado de los hijos, la educación en casa, o incluso el cuidado a familiares mayores. El estrés tiene un mayor impacto en estos grupos demográficos que en otros. Además, tres cuartas partes de los profesionales del sector financiero (75%) y los empleados del sector tecnológico (73%) han manifestado los niveles de estrés laboral más elevados entre todas las profesiones. Las personas que experimentan desgaste laboral sienten un agotamiento emocional, físico y mental causado por el excesivo y persistente estrés.

Las empresas deben darse cuenta de que la cultura del bienestar ya no es algo simplemente deseable, sino un asunto estratégico de mayor magnitud. La salud mental de los empleados tiene tanta importancia como su salud física. Ambas deben considerarse siempre en conjunto, ya que ambas contribuyen a la salud integral de las personas. Observar los signos de agotamiento o estrés en los empleados puede ser más difícil de detectar cuando se trabaja en un entorno remoto, por lo que es crucial que los directivos sean capaces de reconocer algunos de los signos más comunes de agotamiento en su equipo, entre ellos:

  • Falta de entusiasmo por el trabajo: los empleados pueden dejar de sentir pasión por su trabajo y pensar negativamente en su puesto, en las condiciones laborales y en las personas con las que trabajan, distanciándose gradualmente.
  • Agotamiento emocional: los empleados se sentirán cansados, sensibles y abrumados por las exigencias de su carga de trabajo.
  • Pérdida de productividad:los empleados carecerán de entusiasmo y motivación para hacer su trabajo y les faltará creatividad.
  • Síntomas físicos:el estrés laboral puede manifestarse con síntomas físicos como dolores de cabeza, pérdida de apetito y dificultad para dormir.

Detectar los signos de desgaste laboral es importante para garantizar el bienestar de los empleados, pero es igual de importante para el empresario. Cuando un empleado experimenta desgaste laboral o su nivel de estrés aumenta, probablemente desee evitar las situaciones que puedan agravar el estrés y comience a distanciarse de su trabajo, lo que da lugar a presentismo o absentismo. Más de la mitad de las jornadas laborales perdidas en Europa se deben al estrés laboral.

Adoptar un enfoque proactivo en toda la empresa sobre el estrés laboral de los empleados.

Es importante recordar que el COVID-19 ha afectado a todo lo que nos rodea: nuestra salud física y mental, nuestra familia, nuestros amigos, nuestras finanzas y nuestro entorno doméstico. Todos estos factores están estrechamente relacionados entre sí. Si un empleado tiene dificultades en cualquiera de estas áreas, esto tiene un efecto inmediato en toda su salud.

Las empresas tienen el deber de cuidar de sus empleados. Si un empleado siente estrés laboral, la empresa debe pararse a pensar cuál es la causa.  ¿Los directivos se comunican regularmente con su equipo a nivel personal? ¿Están los recursos demasiado dispersos en el equipo? ¿Es la carga de trabajo poco realista? ¿Ofrecen los directivos suficiente apoyo, orientación o comprensión?

Para los directivos puede resultar más difícil detectar los signos de desgaste cuando se trabaja a distancia. Sin embargo, es esencial adoptar un enfoque proactivo para concienciar y gestionar el desgaste de los empleados en toda la empresa, con consejos prácticos y soluciones de bienestar a las que puedan acceder los empleados.

Un buen punto de partida es echar un vistazo a las exigencias y responsabilidades que se imponen a los empleados. Puede que los empleados se sientan obligados a trabajar fuera del horario normal o los fines de semana, porque esto ‘es lo que hay que hacer’ en la empresa. Evalúa el comportamiento del equipo directivo: ¿Animan a los empleados a hacer pausas regulares, a parar para comer y a terminar a una hora adecuada por la noche? Un cambio en la cultura laboral debe comenzar en la cúspide de la estructura de liderazgo y practicar lo que se predica.

A continuación, observa qué apoyo a la salud mental se presta a los empleados. El apoyo de los directivos puede ser algo tan sencillo como mantener reuniones regulares para familiarizarse con la carga de trabajo del equipo, sus prioridades y cómo se sienten en general, y esto, a la vez, da la oportunidad de detectar los signos de estrés laboral con la mayor antelación posible. En las empresas se recomienda que se revisen los servicios de bienestar disponibles para empleados, por ejemplo, programas de asistencia al empleado, aplicaciones de bienestar o terapia online cognitivo-conductual. En el lugar de trabajo se debe contratar personal de primeros auxilios para la salud mental que dispongan de la formación necesaria para detectar y apoyar a los empleados que puedan estar experimentando problemas de salud mental o crisis en su entorno laboral, y ponerlos en contacto con los recursos apropiados para los empleados y la comunidad.

Ser capaz de reconocer, abordar y gestionar el estrés laboral de los empleados no sólo beneficiará al empleado, sino que también reportará beneficios al empresario a largo plazo. Al tener en cuenta la salud integral de los empleados, las empresas atajarán el desgaste laboral inmediatamente. Los empresarios deben ser conscientes de que la vida de los empleados es complicada, ajetreada y cambiante, y de que su salud y bienestar generales también son complejos.

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